Los animales al fin hablaron, pues no se iban a quedar para siempre en ese cínico mutismo. El proceso de comunicación tuvo una evolución vertiginosa, dándose memorables debates y asambleas constituyentes. Así, comenzando por voraces críticas a la humanidad y nuestra estupefacción ante el hecho, lo cual dio pie al entendimiento y la satisfacción entre los animales de
Los French Poodle eran ahora Señoras y Señores French Poodle, y las hermanitas de San Vicente de Paúl tuvieron que aceptar, con inicial recelo, el ingreso de Guacamayas en su piadosa Orden. El mundo era de nuevo feliz, volviendo a la edad de oro de los poetas, al jardín del Edén, a las delicias. Las únicas que no estaban contentas eran las Serpientes del Parque de Guinardò, a quienes la vida también les había cambiado, como a todos, pero se sentían derrotadas en este mundo perfecto.
-¡Qué luz de plata resplandecía en mis escamas bajo el sol de la mañana, hermanas mías, mimetizada con los matorrales de este parque! -susurraba una, en forma de zeta, como les es propio sesear sensualmente si musitan
-¡Ni lass viejitass ni loss malditoss atletass sse passean resspetuossoss ante mi presssencia! ¡Ya no hay terror en ssuss pupilass cuando loss miro! –silbaba monstruosamente otra tarasca
-¡Y lass Sseñorass French Poodle! ¡Alma mía!: ¡Que inssolentess! ¡Ya las Sseñoras French Poodle sse pavonean ante nossotras con sus cresspones de lana, exigiendo nuesstro ssaludo! -así, tal y como discuten las sierpes del Guinardò ante los sucesos que les son importantes. Y este era el suceso más importante de los últimos tiempos
A decir verdad, los catalanes se habían acostumbrado a estos orgullosos áspides, quienes vivían en el Parque de Guinardò, desde el medioevo, con independencia. Y esto dado que, de manera tácita, la rivalidad entre hombres y reptiles se diera por concluida el día en que San Jordi sacrificara al dragón, comenzando una era de ignorarse mutuamente que culminaba ahora, cuando los animales vinieron a hablar, imponiendo la comprensión sobre la tierra.
-¿Por qué cambiar la libertad que teníamos en nuestro silencioso anonimato, hermanas mías? – repetía otro ofidio
-¡Y los ojos de terror! ¡Los inmensos ojos del terror! ¡Cuánto los extraño! ¡Sentir cómo crujen las rodillas y los dientes de los atletas y de las abuelitas!
-¡Alma mía! ¡Dolor mío! ¡Los turistas me saludan como si saludaran a una Señora French Poodle, y las Señoras French Poodle me saludan como si fuera una neurótica turista!-
-¡Boicot! ¡Boicot! – dándose a la tarea de perpetrar un siniestro plan que rompiera la lisonjera paz del planeta mundo.
Fue de ver el seguimiento que CNN y Al Yazira hicieran de sus acciones maquiavélicas. Ora con veneno, ora con prótesis dentales, los áspides del Parque de Guinardò se hacían intervenir quirúrgicamente con peligrosas armas que añadían a sus babosos cuerpos. Tuvieron puestos encima los ojos de todos los medios. El Ayuntamiento levantó, de manera preventiva, sus licencias médicas a los cirujanos plásticos. Los políticos menos energúmenos pedían la apertura de un Consejo de seguridad que les llamara a indagatoria, mientras los animales beligerantes exigían un ataque edificante para todas las especies. Finalmente, la Asamblea tomó la justa decisión de investigarles con respeto.
Mientras tanto, en el Parque de Guinardò, las sierpes alistaban el siniestro. La parte histórica de la montaña fue pintada con colmillos y lenguas viperinas, reproduciendo tenebrosas tarascas y calaveras en los troncos de los árboles, por linderos y pendientes pedregosas. Helaba la sangre caminar por estos predios. Haciendo uso de su excelsa caligrafía, intervinieron los caminos y las paredes de piedra con terroríficos mensajes de “Zilenzio”, “Zozobra” y “Rezpeto”, mimetizándose entre bosques y matorrales, alertas. No pocos temieron lo peor. Sin embargo, siendo ya un mundo perfecto, los espías de
En consecuencia, los seres de dios empezaron a llegar al Parque de Guinardò desde antes de la salida del sol, engalanados con sus mejores atuendos. Se imaginarán la consternación de aquellas el ver el rojizo amanecer sobre pequeños grupos de Señoras y Señores French Poodle, con sus crespones almidonados, subiendo alegremente los caminos de piedra entre grupos de leones peinados, guacamayas consagradas, jirafas con cuernos coloreados y humanos vestidos de Armani y de Channel, amén de la mayoría de especies, dada las dificultades que tienen los espíritus del mar para asistir al teatro callejero.
Siendo así que aquel perverso sentimiento que en un principio quiso ser de indignación, comenzara a transformarse al interior del vanidoso corazón de las Serps – que es como debe decírseles en Cataluña-, tan presumidas y coquetas. Las cuales, como no tenían nada preparado, improvisaron lo que recordaban del primer acto de aquel Macbeth de Shakespeare que antaño representaran en el colegio.
-¿Cuándo nos encontraremos de nuevo las tres, asquerosas brujas? ¿Cuando truene y chispeen rayos y centellas, o cuando caiga la lluvia? – causando un pavor colectivo, pues el cielo mutaba a medida que estas palabras salían de su lengua viperina, oscureciéndose de nuevo el Parque de Guinardò y comenzándose a mover en una tétrica danza, alrededor de las actrices, los terribles espíritus del bosque
-¡Después del estruendo, cuando se haya perdido y ganado la batalla! – escupió otra con repugnancia, entre relámpagos y truenos
-¡Eso será antes de ocultarse el Sol! ¡Hermanas mías!
-¿Y dónde nos veremos, corruptas?
-Entre los matorrales – moviéndose ahora los matorrales alrededor de ellas y del público, junto a los árboles y piedras y espíritus primitivos, en un baile alucinante y antiguo, como si se encontraran al interior del potaje de las perversas brujas
-Allí nos encontraremos con Macbeth, ¡malditas!
-¡Ya voy, vieja asquerosa!
-Ese espanto estúpido nos llama… ¡Pronto!, juntas de nuevo: “Lo hermoso es horrible y lo horrible hermoso: volemos a través de la niebla y del aire corrompido” – en coro, para que vuelva a salir la luz del sol y las grandes piedras apiladas chorreen agua nueva por sus bocas milenarias, emergiendo la imagen de dioses y seres que hasta hoy habitaban el olvido
Lo cual causó un júbilo apoteósico, quedando abierto el espacio mágico en el cual improvisaron, sin detenerse, desde fragmentos de Alicia hasta cuentos de Poe y de Quiroga, dando origen a una monumental fiesta de todos los seres. Y así, al anochecer, cuando la ebriedad da pie a ese tono familiar con el cual se baila y comenta la actuación de los áspides, ellos se encontrarán tan exhaustos como encantados, ya que al cambiar su estado de percepción han descubierto que pueden crear, en escena, los mundos que imaginar les sea posible. Así es que las Serpientes del Guinardò descubren su vocación, y por eso este día será recordado de generación en generación, mientras las Señoras y Señores French Poodle sean Señoras y Señores French Poodle, las Guacamayas puedan ordenarse en conventos de San Vicente de Paúl y el mundo continúe siendo perfecto.
A las Sierpes del Guinardò, mis amigas
Silvio Bolaño Robledo
Foto de Juana Alzate










5 comentarios:
Que feliz ver a las serpientes reptar por las ideas, abanicando nuestros arreboles imaginarios.
Cuanto las añoro reptando mi existencia.
Gracias Silvio por recordármelas tan bellamente.
Roberto Builes.
silvio
un agradable paseo por tus grandes
y jugosos escritos y palabras
la huella de nuestras letras es un
gran acto de amor para con los demás
y seguiremos en ello,,,,
un abrazo, amigo
nando
silvio, no es anónimo, el programa no sacó mis datos
Fernando Sabido
Ha pasado mucho desde la última vez que nos vimos.
Paso a dejar constancia de mi lectura de tu bien trabajo.
¡Que gran fortuna haberte tenido alguna vez como profesor!
Saludos desde algún lugar en las nubes de algodón.
Ximena.
Roberto, qué bella experiencia intimar en el cuerpo con la boa misma. Mis serps no son metafísicas del todo: las vi mientras trotaba en el Parque del Guinardò y aprendí así quererlas, luego del pánico, hasta llegar a desistir de hacerlas ver como la maldad. Me deprimí de veras al pretender juzgarles malas, pues casi siempre lo que no entendemos lo juzgamos así.
Ahí están presentes las palabras de Fernando, un acto de amor con la serpiente hermenéutica, contigo y con tu ser: el acto va-lì-ente...
Y también la memoria de mi niña Ximena: Nos vemos siempre que el encuentro llegue en la afirmación del yo que soy por tu voz,
Muchas gracias a todos por sus mensajes
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