
Soñaba frecuentemente con algo común, bastante común. Sobre todo entre quienes, plenos de vitalidad, aún pueden fijarse nuevos rumbos. Y aunque no fuera supersticioso ni estuviera preparado, no cesaba de discutir el significado que le daban los diccionarios de sueños de La Internet. A sus 74 años, y gozando de la excelente memoria que caracteriza a los jubilados del Banco Popular, Jordi Amenós recordaba no haber discutido algo más en su vida. Sabía que el mundo ya era bastante confuso como para que él, conocido a lo sumo como un estricto jugador de bochas, viniera a imponerle sus complejos. Pero eso de salir por la ventana y ascender bajo el cielo estrellado, a cien metros de Avenida Diagonal, doblando hasta rozar las grúas de Sagrada Familia y remontar su vuelo, casi satisfecho, hacia la cima del Tibidabo, no le encajaba con las pueriles soluciones de la psicología.
Por que Jordi Amenós sabía que ni el sueño ni su solución, compaginaban con las prodigiosas cualidades de su mente. Esas que forjara desde la infancia, a fuerza de ser él mismo, neutral ante la vanidad de sus padres y maestros, tolerando las injusticias de sus jefes, su fiel esposa y sus hijos punkeros. De ahí el que supiera que nada de novedoso había en el desarrollo de sus poderes telequinéticos. Sobre todo al despertar, entendiendo que había tenido el mismo sueño. Y como en ocasiones anteriores, poner su mirada (ausente, cargada de infinito, propiciada por la tranquilidad de olvidarse de sí mismo, de su febril vuelo y de los significados hallados en Google y Yahoo), sobre la jarra de plata, el reloj despertador, su juego de bochas y su esposa, haciéndolos volar por la pieza. Y comprobando así, una vez más, que podía pensar de una manera diferente.
Silvio Bolaño Robledo
Para el Aula Taller de escritores de Gràcia
Imagen de: http://www.bochascba.com/web-eljuego-info-historia.asp










2 comentarios:
el otro día estaba releyendo un escrito que me entregaste hace un tiempo sobre tu "partida" del grupo IV y saber hoy que escribes hoy con la misma pasión y sentimiento me llena de alegría.
un abrazo
Rick
Ricardo, los caminos, aunque inciertos, nos llevan al mismo punto. De nosotros la voluntad de impulsarnos en ellos,
Gracias por recordarme y recordar esos días tristes para mí (algo que pocos hicieron). Días que, no obstante, me ayudaron a abrir mi visión del mundo. Y perdonar,
Un abrazo,
Silvio Bolaño
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