lunes 8 de febrero de 2010

Lágrima de Naturaleza


V

Contra el tiempo y sus formas, contra todos los tiempos:
Mi corazón de arritmos bate un tambor eterno.
Mientras que Homero duerma yo viviré su sueño:
Soy el dragón buscado por los tiranos muertos
Soy la sierpe que rampa tu árbol anclado adentro
Y, en el vacío del cosmos, porto el signo del fuego.

Silvio Bolaño Robledo


lunes 1 de febrero de 2010

PAIDEIA


- Acá el ser mitológico será usted – respondió el unicornio, y siguió trillando hierba

Por Silvio Bolaño Robledo
A Federico Giraldo López
De “Crímenes imperfectos” – antología de relatos
Imagen: Mujer con unicornio, de Rafael

lunes 18 de enero de 2010

Lágrima de Naturaleza


IV

Brillo de las palabras: arrojadme al perdido
Río de alientos viscosos en quien la noche reina
Con el peso de una piedra que aplasta al abismo
Donde crecen las almas, ¡ese que es tan lejano!

Brillo de las palabras: ajustadme en el cuerpo
Un meridiano nueve donde sienta las alas
Del todo en mí, adentro, como el abrazo indómito
De un absoluto ebrio en que el silencio clama.

Silvio Bolaño Robledo

domingo 20 de diciembre de 2009

Lágrima de Naturaleza



III

El espíritu nos une en las carnes abiertas.
Sin embargo se mueve, entre mis manos, su grasa
Y juegan las yemas de mis dedos con su magia
Y en mi boca comienza la danza de los átomos.


Silvio Bolaño Robledo



sábado 12 de diciembre de 2009

Lágrima de Naturaleza

II

Aves de luz
Con la sombra abierta
A la gracia
La sonrisa del silencio

lunes 28 de septiembre de 2009

Lágrima de Naturaleza

¡Somos la misma cosa! ¡Somos la misma cosa!
Movimiento en el silencio del espacio, afuera
Mi mirada te nombra, mi palabra te escucha
Rompiendo la cáscara de un huevo primigenio
Donde el jardín abraza mi mente, una lágrima
De Naturaleza pinta el vacío del fuego,
Y la soledad del cosmos incuba en mi lengua
Un bicho que se niega a ungir la oscuridad.


Sintra, Monte de la Luna, 24 de septiembre

Silvio Bolaño Robledo

lunes 7 de septiembre de 2009

Las Serpientes del Guinardò


Los animales al fin hablaron, pues no se iban a quedar para siempre en ese cínico mutismo. El proceso de comunicación tuvo una evolución vertiginosa, dándose memorables debates y asambleas constituyentes. Así, comenzando por voraces críticas a la humanidad y nuestra estupefacción ante el hecho, lo cual dio pie al entendimiento y la satisfacción entre los animales de la ONU, cuya asamblea consideró, en pleno, que los acontecimientos se trataban de un valioso paso colectivo, un implacable éxito.


Los French Poodle eran ahora Señoras y Señores French Poodle, y las hermanitas de San Vicente de Paúl tuvieron que aceptar, con inicial recelo, el ingreso de Guacamayas en su piadosa Orden. El mundo era de nuevo feliz, volviendo a la edad de oro de los poetas, al jardín del Edén, a las delicias. Las únicas que no estaban contentas eran las Serpientes del Parque de Guinardò, a quienes la vida también les había cambiado, como a todos, pero se sentían derrotadas en este mundo perfecto.


-¡Qué luz de plata resplandecía en mis escamas bajo el sol de la mañana, hermanas mías, mimetizada con los matorrales de este parque! -susurraba una, en forma de zeta, como les es propio sesear sensualmente si musitan


-¡Ni lass viejitass ni loss malditoss atletass sse passean resspetuossoss ante mi presssencia! ¡Ya no hay terror en ssuss pupilass cuando loss miro! –silbaba monstruosamente otra tarasca


-¡Y lass Sseñorass French Poodle! ¡Alma mía!: ¡Que inssolentess! ¡Ya las Sseñoras French Poodle sse pavonean ante nossotras con sus cresspones de lana, exigiendo nuesstro ssaludo! -así, tal y como discuten las sierpes del Guinardò ante los sucesos que les son importantes. Y este era el suceso más importante de los últimos tiempos


A decir verdad, los catalanes se habían acostumbrado a estos orgullosos áspides, quienes vivían en el Parque de Guinardò, desde el medioevo, con independencia. Y esto dado que, de manera tácita, la rivalidad entre hombres y reptiles se diera por concluida el día en que San Jordi sacrificara al dragón, comenzando una era de ignorarse mutuamente que culminaba ahora, cuando los animales vinieron a hablar, imponiendo la comprensión sobre la tierra.


-¿Por qué cambiar la libertad que teníamos en nuestro silencioso anonimato, hermanas mías? – repetía otro ofidio


-¡Y los ojos de terror! ¡Los inmensos ojos del terror! ¡Cuánto los extraño! ¡Sentir cómo crujen las rodillas y los dientes de los atletas y de las abuelitas!


-¡Alma mía! ¡Dolor mío! ¡Los turistas me saludan como si saludaran a una Señora French Poodle, y las Señoras French Poodle me saludan como si fuera una neurótica turista!-


-¡Boicot! ¡Boicot! – dándose a la tarea de perpetrar un siniestro plan que rompiera la lisonjera paz del planeta mundo.



Fue de ver el seguimiento que CNN y Al Yazira hicieran de sus acciones maquiavélicas. Ora con veneno, ora con prótesis dentales, los áspides del Parque de Guinardò se hacían intervenir quirúrgicamente con peligrosas armas que añadían a sus babosos cuerpos. Tuvieron puestos encima los ojos de todos los medios. El Ayuntamiento levantó, de manera preventiva, sus licencias médicas a los cirujanos plásticos. Los políticos menos energúmenos pedían la apertura de un Consejo de seguridad que les llamara a indagatoria, mientras los animales beligerantes exigían un ataque edificante para todas las especies. Finalmente, la Asamblea tomó la justa decisión de investigarles con respeto.


Mientras tanto, en el Parque de Guinardò, las sierpes alistaban el siniestro. La parte histórica de la montaña fue pintada con colmillos y lenguas viperinas, reproduciendo tenebrosas tarascas y calaveras en los troncos de los árboles, por linderos y pendientes pedregosas. Helaba la sangre caminar por estos predios. Haciendo uso de su excelsa caligrafía, intervinieron los caminos y las paredes de piedra con terroríficos mensajes de “Zilenzio”, “Zozobra” y “Rezpeto”, mimetizándose entre bosques y matorrales, alertas. No pocos temieron lo peor. Sin embargo, siendo ya un mundo perfecto, los espías de la ONU descubrieron que nos encontrábamos ante una auténtica manifestación estética: una obra de teatro a gran escala que, dado el espíritu vanguardista de tan rastreros crótalos, tratábase de una constante performance, heredera del sofisticado estilo del arte posmoderno.


En consecuencia, los seres de dios empezaron a llegar al Parque de Guinardò desde antes de la salida del sol, engalanados con sus mejores atuendos. Se imaginarán la consternación de aquellas el ver el rojizo amanecer sobre pequeños grupos de Señoras y Señores French Poodle, con sus crespones almidonados, subiendo alegremente los caminos de piedra entre grupos de leones peinados, guacamayas consagradas, jirafas con cuernos coloreados y humanos vestidos de Armani y de Channel, amén de la mayoría de especies, dada las dificultades que tienen los espíritus del mar para asistir al teatro callejero.


Siendo así que aquel perverso sentimiento que en un principio quiso ser de indignación, comenzara a transformarse al interior del vanidoso corazón de las Serps – que es como debe decírseles en Cataluña-, tan presumidas y coquetas. Las cuales, como no tenían nada preparado, improvisaron lo que recordaban del primer acto de aquel Macbeth de Shakespeare que antaño representaran en el colegio.


-¿Cuándo nos encontraremos de nuevo las tres, asquerosas brujas? ¿Cuando truene y chispeen rayos y centellas, o cuando caiga la lluvia? – causando un pavor colectivo, pues el cielo mutaba a medida que estas palabras salían de su lengua viperina, oscureciéndose de nuevo el Parque de Guinardò y comenzándose a mover en una tétrica danza, alrededor de las actrices, los terribles espíritus del bosque


-¡Después del estruendo, cuando se haya perdido y ganado la batalla! – escupió otra con repugnancia, entre relámpagos y truenos


-¡Eso será antes de ocultarse el Sol! ¡Hermanas mías!


-¿Y dónde nos veremos, corruptas?


-Entre los matorrales – moviéndose ahora los matorrales alrededor de ellas y del público, junto a los árboles y piedras y espíritus primitivos, en un baile alucinante y antiguo, como si se encontraran al interior del potaje de las perversas brujas


-Allí nos encontraremos con Macbeth, ¡malditas!


-¡Ya voy, vieja asquerosa!


-Ese espanto estúpido nos llama… ¡Pronto!, juntas de nuevo: “Lo hermoso es horrible y lo horrible hermoso: volemos a través de la niebla y del aire corrompido” – en coro, para que vuelva a salir la luz del sol y las grandes piedras apiladas chorreen agua nueva por sus bocas milenarias, emergiendo la imagen de dioses y seres que hasta hoy habitaban el olvido


Lo cual causó un júbilo apoteósico, quedando abierto el espacio mágico en el cual improvisaron, sin detenerse, desde fragmentos de Alicia hasta cuentos de Poe y de Quiroga, dando origen a una monumental fiesta de todos los seres. Y así, al anochecer, cuando la ebriedad da pie a ese tono familiar con el cual se baila y comenta la actuación de los áspides, ellos se encontrarán tan exhaustos como encantados, ya que al cambiar su estado de percepción han descubierto que pueden crear, en escena, los mundos que imaginar les sea posible. Así es que las Serpientes del Guinardò descubren su vocación, y por eso este día será recordado de generación en generación, mientras las Señoras y Señores French Poodle sean Señoras y Señores French Poodle, las Guacamayas puedan ordenarse en conventos de San Vicente de Paúl y el mundo continúe siendo perfecto.


A las Sierpes del Guinardò, mis amigas

Silvio Bolaño Robledo

Foto de Juana Alzate



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