III
El espíritu nos une en las carnes abiertas.
Sin embargo se mueve, entre mis manos, su grasa
Y juegan las yemas de mis dedos con su magia
Y en mi boca comienza la danza de los átomos.
Silvio Bolaño Robledo
- Blog literario de Silvio Bolaño -
III
El espíritu nos une en las carnes abiertas.
Sin embargo se mueve, entre mis manos, su grasa
Y juegan las yemas de mis dedos con su magia
Y en mi boca comienza la danza de los átomos.
Silvio Bolaño Robledo
Sintra, Monte de la Luna, 24 de septiembre
Silvio Bolaño Robledo
Los animales al fin hablaron, pues no se iban a quedar para siempre en ese cínico mutismo. El proceso de comunicación tuvo una evolución vertiginosa, dándose memorables debates y asambleas constituyentes. Así, comenzando por voraces críticas a la humanidad y nuestra estupefacción ante el hecho, lo cual dio pie al entendimiento y la satisfacción entre los animales de
Los French Poodle eran ahora Señoras y Señores French Poodle, y las hermanitas de San Vicente de Paúl tuvieron que aceptar, con inicial recelo, el ingreso de Guacamayas en su piadosa Orden. El mundo era de nuevo feliz, volviendo a la edad de oro de los poetas, al jardín del Edén, a las delicias. Las únicas que no estaban contentas eran las Serpientes del Parque de Guinardò, a quienes la vida también les había cambiado, como a todos, pero se sentían derrotadas en este mundo perfecto.
-¡Qué luz de plata resplandecía en mis escamas bajo el sol de la mañana, hermanas mías, mimetizada con los matorrales de este parque! -susurraba una, en forma de zeta, como les es propio sesear sensualmente si musitan
-¡Ni lass viejitass ni loss malditoss atletass sse passean resspetuossoss ante mi presssencia! ¡Ya no hay terror en ssuss pupilass cuando loss miro! –silbaba monstruosamente otra tarasca
-¡Y lass Sseñorass French Poodle! ¡Alma mía!: ¡Que inssolentess! ¡Ya las Sseñoras French Poodle sse pavonean ante nossotras con sus cresspones de lana, exigiendo nuesstro ssaludo! -así, tal y como discuten las sierpes del Guinardò ante los sucesos que les son importantes. Y este era el suceso más importante de los últimos tiempos
A decir verdad, los catalanes se habían acostumbrado a estos orgullosos áspides, quienes vivían en el Parque de Guinardò, desde el medioevo, con independencia. Y esto dado que, de manera tácita, la rivalidad entre hombres y reptiles se diera por concluida el día en que San Jordi sacrificara al dragón, comenzando una era de ignorarse mutuamente que culminaba ahora, cuando los animales vinieron a hablar, imponiendo la comprensión sobre la tierra.
-¿Por qué cambiar la libertad que teníamos en nuestro silencioso anonimato, hermanas mías? – repetía otro ofidio
-¡Y los ojos de terror! ¡Los inmensos ojos del terror! ¡Cuánto los extraño! ¡Sentir cómo crujen las rodillas y los dientes de los atletas y de las abuelitas!
-¡Alma mía! ¡Dolor mío! ¡Los turistas me saludan como si saludaran a una Señora French Poodle, y las Señoras French Poodle me saludan como si fuera una neurótica turista!-
-¡Boicot! ¡Boicot! – dándose a la tarea de perpetrar un siniestro plan que rompiera la lisonjera paz del planeta mundo.
Fue de ver el seguimiento que CNN y Al Yazira hicieran de sus acciones maquiavélicas. Ora con veneno, ora con prótesis dentales, los áspides del Parque de Guinardò se hacían intervenir quirúrgicamente con peligrosas armas que añadían a sus babosos cuerpos. Tuvieron puestos encima los ojos de todos los medios. El Ayuntamiento levantó, de manera preventiva, sus licencias médicas a los cirujanos plásticos. Los políticos menos energúmenos pedían la apertura de un Consejo de seguridad que les llamara a indagatoria, mientras los animales beligerantes exigían un ataque edificante para todas las especies. Finalmente, la Asamblea tomó la justa decisión de investigarles con respeto.
Mientras tanto, en el Parque de Guinardò, las sierpes alistaban el siniestro. La parte histórica de la montaña fue pintada con colmillos y lenguas viperinas, reproduciendo tenebrosas tarascas y calaveras en los troncos de los árboles, por linderos y pendientes pedregosas. Helaba la sangre caminar por estos predios. Haciendo uso de su excelsa caligrafía, intervinieron los caminos y las paredes de piedra con terroríficos mensajes de “Zilenzio”, “Zozobra” y “Rezpeto”, mimetizándose entre bosques y matorrales, alertas. No pocos temieron lo peor. Sin embargo, siendo ya un mundo perfecto, los espías de
En consecuencia, los seres de dios empezaron a llegar al Parque de Guinardò desde antes de la salida del sol, engalanados con sus mejores atuendos. Se imaginarán la consternación de aquellas el ver el rojizo amanecer sobre pequeños grupos de Señoras y Señores French Poodle, con sus crespones almidonados, subiendo alegremente los caminos de piedra entre grupos de leones peinados, guacamayas consagradas, jirafas con cuernos coloreados y humanos vestidos de Armani y de Channel, amén de la mayoría de especies, dada las dificultades que tienen los espíritus del mar para asistir al teatro callejero.
Siendo así que aquel perverso sentimiento que en un principio quiso ser de indignación, comenzara a transformarse al interior del vanidoso corazón de las Serps – que es como debe decírseles en Cataluña-, tan presumidas y coquetas. Las cuales, como no tenían nada preparado, improvisaron lo que recordaban del primer acto de aquel Macbeth de Shakespeare que antaño representaran en el colegio.
-¿Cuándo nos encontraremos de nuevo las tres, asquerosas brujas? ¿Cuando truene y chispeen rayos y centellas, o cuando caiga la lluvia? – causando un pavor colectivo, pues el cielo mutaba a medida que estas palabras salían de su lengua viperina, oscureciéndose de nuevo el Parque de Guinardò y comenzándose a mover en una tétrica danza, alrededor de las actrices, los terribles espíritus del bosque
-¡Después del estruendo, cuando se haya perdido y ganado la batalla! – escupió otra con repugnancia, entre relámpagos y truenos
-¡Eso será antes de ocultarse el Sol! ¡Hermanas mías!
-¿Y dónde nos veremos, corruptas?
-Entre los matorrales – moviéndose ahora los matorrales alrededor de ellas y del público, junto a los árboles y piedras y espíritus primitivos, en un baile alucinante y antiguo, como si se encontraran al interior del potaje de las perversas brujas
-Allí nos encontraremos con Macbeth, ¡malditas!
-¡Ya voy, vieja asquerosa!
-Ese espanto estúpido nos llama… ¡Pronto!, juntas de nuevo: “Lo hermoso es horrible y lo horrible hermoso: volemos a través de la niebla y del aire corrompido” – en coro, para que vuelva a salir la luz del sol y las grandes piedras apiladas chorreen agua nueva por sus bocas milenarias, emergiendo la imagen de dioses y seres que hasta hoy habitaban el olvido
Lo cual causó un júbilo apoteósico, quedando abierto el espacio mágico en el cual improvisaron, sin detenerse, desde fragmentos de Alicia hasta cuentos de Poe y de Quiroga, dando origen a una monumental fiesta de todos los seres. Y así, al anochecer, cuando la ebriedad da pie a ese tono familiar con el cual se baila y comenta la actuación de los áspides, ellos se encontrarán tan exhaustos como encantados, ya que al cambiar su estado de percepción han descubierto que pueden crear, en escena, los mundos que imaginar les sea posible. Así es que las Serpientes del Guinardò descubren su vocación, y por eso este día será recordado de generación en generación, mientras las Señoras y Señores French Poodle sean Señoras y Señores French Poodle, las Guacamayas puedan ordenarse en conventos de San Vicente de Paúl y el mundo continúe siendo perfecto.
A las Sierpes del Guinardò, mis amigas
Silvio Bolaño Robledo
Foto de Juana Alzate

Con la globalización las cosas se han dado rápidamente, de manera sencilla. Lo cual es higiénico y práctico y nos sienta bien. Sucedió que un día leímos en el diario que ya estábamos globalizados, y al poco tiempo llegó un amigo a contarnos que en todos los jardines infantiles del mundo los niños cantaban la canción del dinosaurio fucsia. Nos pareció insoportable, y por esto pretendimos odiar al dinosaurio fucsia, afirmando que la televisión alienaba a la infancia y que así no iríamos a parar a ningún lado. Pero este pensamiento egoísta nos duró hasta que vino una sobrina o un primito a pedirnos un abrazo, cantándonos la canción del dinosaurio fucsia y diciéndonos que éramos una familia feliz, rompiendo de este modo nuestro corazón y mandando al tacho de basura nuestras anticuadas y frías convicciones estéticas. Y se llegó la tarde en que, mientras lavábamos los platos, nos encontramos repitiendo la melodía del dinosaurio fucsia, pero ya no teníamos la fuerza ni la determinación suficiente para darnos con la sartén en la cabeza o para preguntarnos qué nos había sucedido. Nos sabíamos orgullosos poseedores de más de cien canales con los cuales podíamos saber exactamente lo que sucedía en Francia, Taiwán, El Zaire o la selva amazónica, al mismo tiempo, en vivo y en directo, desde nuestra cómoda cama o el sofá de la sala de televisión.
Esta mañana, por ejemplo, el Sr. Presidente de los Estados Unidos hizo una alocución para dirigirse a la humanidad. Yo, que soy un poco escéptico y cascarrabias, no quería prestarle atención. Pero cómo no hacerlo cuando te das cuenta de que está en todos los canales que pasas y que se encuentra llamando -por la dificultad del tema- al Papa, al Patriarca Ortodoxo, al Dalai Lama, a los reyes europeos, a representantes islámicos chiítas y sunnitas, a los líderes del África y a los presidentes del G8, quienes van saliendo al estrado y se paran a su lado, respaldándole, cuando empieza a decir eso que siempre supimos pero que hasta ahora no nos pudieron contar. Y así, sin más ni más, nos va soltando la joya que dizque la humanidad está preparada para saberlo, que si no nos lo habían dicho era para no generar pánico mientras intentaban controlar la situación, pero que los últimos presidentes de los Estados Unidos habían tenido este mismo discurso programado, y que tanto el cine como la literatura se habían encargado de abrirnos la mente al respecto, pues obviamente no estábamos solos en el Universo y desde hacía cincuenta años nos encontrábamos en guerra con unos malvados extraterrestres. No obstante fueran nuestros aliados desde los tiempos inmemoriales de Ezequiel, los faraones egipcios y los Mayas, divergían en todo con nuestros valores y se habían convertido en nuestros enemigos, queriendo desterrar a la raza humana de la faz de la tierra. Detallaba que en el espacio son como los hemos pintado: verdes, cabezones, gelatinosos y chiquitos; pero que en un medio elástico como el nuestro los alienígenas logran mimetizarse, convertirse en tu esposa o volverse invisibles, y que desde que enviaran a Neil Armstrong a la luna los teníamos acorralados por unas bombas implosivas que los astronautas habían logrado activar. Pero ahora su ataque era irreversible.
Personalmente me considero respetuoso de las diferencias, sin embargo creo que la tolerancia es distinta a la majadería. Y es que yo puedo soportar que alguien piense opuestamente a mí, pero lo último que quiero es que desaparezca la humanidad, que me conviertan en esclavo ó que me confundan con un inescrupuloso invasor de la tierra. Por eso no dejé pasar mucho tiempo, me puse el Armani oscuro y, sin discutirlo con nadie, me hice insertar el chip de reconocimiento humano en la inspección de policía. Si se tenían bien guardado este secreto pienso que fue obrando de buena fe, esto es fácil de comprender, sobre todo al tratarse de una raza tan nociva. Polígamos, politeístas y con una civilización que se parece en todo al comunismo, es necesario que nos unamos y obremos ante ellos conforme a nuestras convicciones. Yo puedo ser muy liberal, pero ante todo soy un hombre de principios. Desde la ventana de mi piso alto contemplo el cambio de órbita de la tierra, descrestándome con la espléndida visión de la brillantez de las estrellas, los colores de los planetas y la oscura infinitud del cosmos. Hacer del mundo una nave de guerra es una idea maravillosa, propia de la ingeniería norteamericana. El oxígeno y la luz del sol son contingencias que ya han comenzado a simular, y será mejor así para que los extraterrestres no logren confundirnos. Desde mi televisor me mantengo comunicado, revisando las órdenes de la base central, y espero con ansiedad el momento en que me necesiten. No se trata de algo heroico, estoy hablando de mis deberes civiles. Sé que las cosas se han dado rápidamente y que esto es algo lento de asimilar, pero no puedo dejar de sentirme arrepentido al haber pensado que con la globalización no iríamos a parar ningún lado, lo reconozco.
http://www.tallerdeescritores.com/globalizacion.php
Primera imagen de tomada de:
http://lacomunidad.elpais.com/psiquiatradefamilia/2009/1/25/todas-galaxias-patita-goma-
Segunda imagen de Juan Pablo Ramírez

El Dios de amor me flechó con su arco
Por mirar una flor que me complacía,
La cual había sembrado Cortesía
En el jardín de Placer, fui flechado
Tan veloz, me parecía volando
Y dijo: "sí, te tengo en mi cuidado"
Cuando dispara, no por mi querer
Cinco saetas que me golpearon.
La primera es belleza: Por los ojos
Al corazón pasó; la segunda,
Fue Angélica: Entró sobre un gran frío;
La tercera fue Cortesía: Dote santa;
La cuarta, Compañía, que fue dolor;
La quinta se llama Buena Esperanza.
¿Dante Alighieri ó Dante di Maiano?
Traducción de Silvio Bolaño
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